Me gustaría utilizar este artículo para reivindicar la gran distancia que todavía existe entre el ámbito de la universidad y el mundo profesional, cuando creo que debería suceder todo lo contrario, por el beneficio de ambas partes.

 

La Universidad sigue siendo eternamente teórica frente a la practicidad a la que el día a día te obliga el vanguardista mundo profesional. Esto nos lleva a que se están desaprovechando las capacidades y oportunidades que podrían complementarse de forma natural en el desarrollo de proyectos de diferente índole. Por un lado, la Universidad cuenta con un gran talento de investigadores que pueden aportar un conocimiento científico y riguroso que ayudaría en la parte inicial de un proyecto para establecer las bases con la información que se pueda recopilar, analizar e interpretar. Del mimos modo, un profesional, podría aportar la parte práctica y ejecutiva que se está llevando a cabo en el sector para ilustrar, orientar y aterrizar las teorías científicas.

 

El mix perfecto es que tanto profesionales como académicos estén inmersos en un mismo universo para así poder explotar al máximo la virtudes de ambos y conseguir un mejor resultado en nuestros proyectos para alcanzar los objetivos marcados, que es de lo que se trata.

 

Este año,obtuve mi Doctorado en Publicidad y Comunicación Audiovisual en la UCM, en búsqueda de una posible solución a este problema. Soy uno de esos que comparte el mundo profesional y académico, práctica que como bien sabemos no es muy habitual, al menos en nuestro país, y que servirá para formar a los futuros publicitarios que se están graduando.

 

Jorge Solís Baena

Director de Desarrollo de Negocio en Arroba/

 

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