En un tiempo no tan lejano, los príncipes salvaban a las princesas, los reyes comían perdices, las hadas cosían vestidos de fiesta y las marcas agotaban sus recursos en generar un contenido que se repetía en numerosos canales durante tanto tiempo como se obtuviera presupuesto para el siguiente contenido. Eran tiempos de spots y páginas. Pero ya no. Ya no existen príncipes ni princesas. Los reyes comen sopas de color marrón (¡qué imagen la que nos regalaron sus Majestades tratando de demostrar naturalidad!). Los vestidos se compran en Zara. Y las marcas, ¿y las marcas qué?

Desde hace un par de años, el contenido efímero es el rey. Perdón, cambiemos esta expresión tan manida y digamos que… ¡lo peta! Lo hace entre los círculos de jóvenes, ahora también llamados Generación Z. Lo hace entre los más modernos de los Millenials. ¡Pero es que en los últimos meses hasta mi madre se ha sumado al carro de los stories! Instagram, Snapchat, Whatsapp o Facebook permiten ya generar contenido caduco. ¡Y es tan fácil hacerlo que nadie puede resistirse! Lo comprobé la Navidad pasada, en la que mi abuela se hizo más fotos con orejitas de conejo que mis sobrinos… ¡dónde hemos llegado!

En la sociedad media, esa que comparte, “likea” y tiene recuerdos épicos cada jueves, hemos priorizado el aquí y ahora por encima de la calidad (aunque no siempre esté reñido). Queremos saber qué está pasando en este mismo momento, y lo que pasó hace 3 horas ya no es interesante. Es por este motivo que el loco algoritmo de Facebook ha echado, literalmente, a los más jóvenes de este canal. Prueba de ello es que, según el último estudio de emarketer.com, la mitad de los jóvenes estadounidenses de entre 12 y 17 años ya no probarán Facebook, en favor de otros canales como Instagram o Snapchat. Este dato es más llamativo si lo comparamos con el 2017 y concluye que Facebook pierde 700 mil usuarios en esta franja de edad.

Las marcas, no solo deben trabajar para tener presencia en el contenido caduco. También es importante que se realice una buena estrategia para que éste capte la atención del usuario, lo valore, y no acabe en un “tap”. Las marcas más asociadas al target joven ya se han puesto las pilas, y, con la ayuda de influencers o de una creatividad arriesgada, han conseguido diferentes objetivos. Y aquí queríamos llegar. Porque los stories no son solo una fuente inagotable de postureo y vídeos mal enfocados. Las marcas, y por ende las agencias, debemos tener muy claro qué podemos conseguir con este formato y utilizarlo siempre que nos pueda ayudar en nuestra estrategia:

Engagement: ¿son las redes sociales el único canal donde generar engagement? ¡Por supuesto que no! Cada una de las acciones que realiza una marca puede generar ese vínculo con el usuario, pero desde luego las redes sociales son los más efectivos. Los stories, siendo un formato que todavía resulta llamativo para los menos asiduos, y que sigue activando novedades constantemente, nos ayuda a generar una relación con el usuario que va mucho más allá de la propia transacción.

Tráfico: ¿en Instagram? ¡Sí! El canal se ha debido de dar cuenta de que las marcas no viven del engagement, y, por eso, permiten dirigir tráfico desde los stories (solo si es un story pagado o si tienes la verificación). Además, si optimizamos las características del medio, podemos generar tráfico de formas muy creativas. Swipe up rules!

Visibilidad: sobre todo en estos primeros inicios del paid social en stories. Todavía podemos conseguir grandes tasas de visibilidad con pequeños presupuestos porque aún son pocas las marcas que se atreven a incluirlo en sus mix de medios.

Notoriedad: utilizando creatividad y las opciones que permite el medio, que cada vez son más. Por ejemplo, es realmente útil el vídeo en directo que, además, lanza una notificación a todos tus seguidores avisándoles del inicio del streaming.

Información: es, precisamente, gracias a las nuevas opciones que cada día mejoran la experiencia en diferentes canales lo que nos ayuda a poder obtener más información de nuestros usuarios. ¿No le sería útil a una heladería conocer los sabores preferidos de sus usuarios? ¿Y a una marca de ropa saber qué nivel de aceptación tiene un estampado? En Instagram, por ejemplo, podemos obtener información en directo que puede ser muy valiosa para tomar decisiones de carácter comercial.

Si bien es cierto que para las marcas generar contenido caduco supone un gran desembolso de dinero que, en muchas ocasiones, no obtiene un ROI positivo. Por ello es aconsejable que no nos lancemos a publicar stories sin una estrategia clara de por qué lo hacemos, qué queremos conseguir y si, de verdad, tu público consume este contenido. ¡Así que lánzate y descubre tu #Instamood!

 

María Balado
Brand Manager en Arroba