Suele ser común el hecho de que algunas empresas confundan perfiles de social media manager (SSM) y de Community Manager (CM) dando por sentado que ambos son lo mismo y no es así.

Las funciones de uno y otro son diferentes y complementarias. Es un trabajo en equipo del que depende, en buena medida, el funcionamiento de un buen departamento Social Media.

Siguiendo con esta idea: no comparten las tareas que deben desempeñar pero exigen una coordinación a prueba de bomba.

El Community Manager es una pieza fundamental de ese engranaje social como ejecutor y gestor frente al Social Media que responde a un perfil más estratégico y más transversal. Aúna nociones que abarcan desde la creación pura de contenidos hasta un perfil analítico y de gestor de cuentas.

No en vano, numerosas cuentas ahora mismo son de social puro y exigen responder a estas necesidades.
De las habilidades estratégicas y analíticas de un buen SMM depende el acierto en la táctica y la ejecución del equipo de communities que trabajan con él.

Estrategia vs ejecución. A pesar de ello, la confusión persiste casi siempre por desconocimiento. Resulta sorprendente en la época dorada de los canales sociales donde todo pasa en las redes y lo que no está ni se mueve en redes, sencillamente, no existe.

Por otro lado, si algo comparten tanto un community como un SMM es la dedicación y el trabajo full time 24 horas al día y siete días por semana.

Y, es que las redes sociales no entienden de horarios laborales y exigen los cinco sentidos de este departamento. Un trabajo no siempre visible y tampoco del todo debidamente reconocido.

El Social Media Manager es un estratega. Por él pasa la comunicación y el marketing de una empresa en los canales sociales.

El SMM piensa, propone, crea, establece y pone en marcha una serie de contenidos y un enfoque profesional para dotar de la máxima visibilidad a las marcas en las redes sociales.

No debemos estar en todos los canales (o sí) y, en función de los objetivos, los clientes deben saber y confiar dónde estar presentes y de qué manera. Esto, a menudo, es difícil de hacerlo entender.

Dentro de la función de estratega, y para responder debidamente a las necesidades y objetivos de cada cliente, es primordial que un SMM conozca exhaustivamente la situación del mercado y las novedades en Social Media.

De esa manera, será capaz de diseñar la estrategia más adecuada y aconsejar en qué canales comunicar, qué acciones y cómo debe llevarse a cabo y si estas se integran dentro de un plan estratégico global orientado a conseguir determinados objetivos.

Para que todo este engranaje se ponga en marcha, el Social Media debe sacar a relucir otra de las fortalezas que se le exigen, el perfil analítico: estar siempre alerta para analizar e interpretar los resultados Y, en base a ello, reorientar la estrategia para cumplir los objetivos sociales marcados.

Monitorizar es una tarea constante y obligatoria para saber en cada momento si se cumplen o no esos objetivos y si el ROI es correcto.

Ni que decir tiene que todo SMM es un gran comunicador. Son necesarias unas mínimas habilidades de comunicación no solo por el qué y el cómo se dice y se comunica en redes sino también para dialogar, consensuar y tratar con el cliente y con su equipo social. Una mala comunicación puede echar por tierra toda una estrategia social.

Un SMM acaba siendo un todo terreno del Marketing y la Publicidad. Es común encontrar perfiles versátiles donde despuntan más unos rasgos que otros. Esto es normal en todos los SMM, por ejemplo, en algunos casos, podemos encontrarnos algunos más analíticos y gestores frente a otros con un notable sentido de la creatividad y de la comunicación en social.

Añadir, por último, la necesidad de completar el perfil con una alta capacidad de gestión de proyectos y tareas simultáneas, lo cual requiere organización y visión para priorizar, organizar y ejecutar.

Por supuesto, mal que nos pese, un SMM debe tener un corazón a prueba de bomba. Más de una vez ocurren las crisis de última hora, las estrategias para ayer o un incendio que exige un plan de contingencia en el último minuto ponen a prueba la capacidad de trabajar bajo presión.

Así es el día a día es un Social Media Manager, cuyo trabajo termina pasando transversalmente por todos perfiles variados y distintos a la vez.

Marcos Fernández
Social Media Manager en Arroba