El concepto de product placement se puede definir como la técnica publicitaria encargada de insertar un mensaje, marca o producto dentro de una narrativa. Se utilizaba normalmente como resorte o alternativa de la publicidad convencional, quizá porque el mensaje transmitido por el producto o marca no es completamente claro o para intentar abarcar más nicho de mercado (si eso era posible).

El grado de ocultamiento del producto y/o del anunciante en el mensaje o su modalidad (visual, auditiva o mixta) eran algunas características que se tenían en cuenta a la hora de que apareciera. Pero, ¿hacia dónde se ha dirigido esta práctica en una era en la que la televisión ya no es el principal consorte para las marcas?

Paliar la necesidad de contenido instantáneo y audiovisual con la llegada de los stories a Instagram o los lives a Facebook o poder seleccionar prendas que aparecen en una fotografía con su correspondiente precio (y que esta nos redirija a una tienda donde poder comprarla como con IG Shopping), son algunas de las características del hábitat donde se encuentra actualmente el product placement y, como ocurría en televisión, también sigue acompañado por un usuario, pero esta vez no tiene porqué ser un actor.

La aparición de la figura del “influencer” ha permitido que esta técnica no solo aparezca en series de renombre o de manera agresiva en la cocina de una familia en prime time, ahora el patrocinio y las colaboraciones son su mayor aliado.

Tan solo necesitas abrir el canal de IG de cualquier influencer (si es millenial mejor) y podrás comprobar cómo parte de su contenido va referido con la colaboración de marcas sin tener que mencionarla siquiera. Si “Fulanito” aparece en un live hablando de su nueva gira con una camiseta de la marca Fila, creerme que no es casualidad, y si “Fulanita” aparece en un storie hablando de su nueva película con unos pantalones Kappa, no os equivoquéis, no es casualidad tampoco.

Por lo que, a pesar de que el hábitat natural del product placement sigue (y seguirá) siendo la televisión, se permite la licencia de explorar otros terrenos en los que seguir siendo una práctica alternativa a la publicidad convencional.

¿Hasta dónde llegará?

PD: Ni Fila ni Kappa me ha enviado ropa por nombrarlas en este artículo.

Ángel Rivas
Brand Planner en Arroba