Big Data. Data Science. Social Intelligence. Data Marketing. Deep Learning. Data Mining…

Dato, dato, dato… Llevamos unos años en los que de una manera creciente la palabra mágica, DATA, invade los foros y conversaciones de los profesionales de nuestro sector. Parece que el “Data” ha llegado para solucionar todos nuestros problemas… Ya veremos.

Todos sabemos el volumen y la velocidad a la que se generan los datos hoy en día, junto con la creciente capacidad que tenemos para procesarlos. Gracias a ello, se abren una enorme cantidad de oportunidades a las agencias y las marcas para poder optimizar sus estrategias de marketing y comunicación y para la toma de decisiones de negocio.

Una parte muy importante de esos datos son generados por los usuarios en los entornos sociales y, a pesar de tener un volumen extraordinario y de estar des estructurados, ahora somos capaces de depurarlos y analizarlos para poder sacar provecho a los mismos.

Entonces, ¿qué podemos hacer en una consultora creativa con los datos o mejor dicho con la explotación inteligente de dichos datos? ¿Cómo podemos aprovechar esta información en beneficio de las marcas para las que trabajamos? Quiero centrarme en dos aplicaciones que considero claves y que me parecen especialmente importantes para una consultora creativa como Arroba.

En primer lugar nos permitirá optimizar nuestra estrategia de contenidos incrementando el engagement con nuestros públicos y por extensión el ROI de nuestras campañas, con “R” de Relevancia. Nos permitirá ser más afines a las motivaciones y gustos de nuestro target e identificar poderosos insights que utilizaremos en nuestras campañas.

Para poder optimizar dicha estrategia de contenidos necesitaremos las herramientas adecuadas y el talento profesional para poder convertir dichos datos en información activable. Contamos con herramientas de análisis como Google Analytics, True Social Metrics o Piwik, entre otras; disponemos de los gustos e intereses declarados de nuestros seguidores, sabemos lo que “les gusta” y lo que es más importante: disponemos de la capacidad de poder escuchar la multitud de conversaciones que se generan a cada momento en su interrelación con la marca y otros usuarios.

Una vez hayamos depurado y filtrado toda esa información es cuando el talento humano, capaz con su creatividad de tomar decisiones no lógicas, ni convencionales, ni previsibles, pero enormemente efectivas, puede hacer con ellos cosas que nadie había realizado hasta entonces. Y es en ese momento cuando estaremos en condiciones de poder crear los contenidos que, estando alineados con la estrategia de contenidos de la marca, respondan a los intereses, gustos y motivaciones de nuestros públicos. Obviamente, cuanta más y mejor información tengamos sobre nuestros clientes y prospects, mayor facilidad tendremos para poder ofrecerles un mejor servicio, un mejor trato, y una vinculación mayor con nuestra marca.

El otro aspecto que me resulta especialmente atractivo es aquel que tiene que ver con la influencia, con el poder de prescripción, con el “boca-oreja”. Influir no es ni más ni menos que la capacidad que tienen algunas personas de convencer a otras, incluso aunque estas sean las mayores detractoras de una idea.

En el tema que nos ocupa, un influyente es una persona que está excepcionalmente bien situada en las redes sociales en las que participa, en su contexto vital y profesional. Pero no confundamos influyentes con “celebrities”, a las que se les supone mucha influencia por su alto grado de seguidores, pero pocas veces toman partido en esas menciones.

Sabemos que la influencia se propaga en cascada, centrada en el influyente y por proximidad de sus seguidores. Sabemos también que muchas veces no es el influyente el que realiza la influencia, sino un grupo de opinantes a su alrededor que están generosamente influenciados. Usaremos el perfil de influencia para apostar por territorios digitales no adquiridos o para realizar un mayor desarrollo en la comunidad sin resultar spammers.

Lo verdaderamente importante en la mayor parte de las ocasiones es interpretar la acción de los usuarios en un contexto alineado con las personas a las que están conectadas socialmente y la influencia que entre ellas se produce.

En el ámbito de la comunicación, la influencia nos llevaría a tener en cuenta las
recomendaciones que sobre una determinada marca, campaña, producto, servicio… realizan nuestros contactos o/y amigos en las redes sociales o aquellas personas que consideramos que cuentan con la opinión acertada, la cual valoramos positivamente…

No sé si el “Dato” ha llegado para solucionar todos nuestros problemas. De lo que sí estoy seguro es de que la explotación inteligente de dichos datos nos ayudará a ser mejores. Y más eficaces.

“Una conversación global de gran alcance ha comenzado. A través de Internet, la gente está descubriendo e inventando nuevas maneras de compartir el conocimiento relevante a una velocidad cegadora. Como resultado directo, los mercados se vuelven más inteligentes, cada vez más inteligentes y más rápido que la mayoría de las empresas.” El Manifiesto Cluetrain, 1999.

José Manuel Ruiz de Clavijo
Director General en Arroba